Vía del Mar
Me gusta mi camisa azul de Zara
talla a la perfección
Ella me llamó y me invito a una fiesta
Era finales de febrero y hacía
frío, diez y ocho grados según el termómetro
Me senté en el extremo de la mesa,
observaba y escuchaba
Más mujeres que hombres, más
alcohol que cerveza
Seis de nosotros fumábamos (autoestima
de cartón)
Me levanté intenté hacer
conversación con dos hombres que bebían vodka
con coca cola y hielo para estar a tono
Al otro lado y sin poner la mínima
atención a mis ojos, ella lucía hermosa, de cabello suelto que el viento
arremolinaba
Era el centro de atención, era el
objeto de la fiesta
¡¡¡Era su fiesta!!!
Entre tanto ron y azúcar, balbuceó
sus deseos de música en su funeral
Las risas, carcajadas, gritos,
regocijos y aullidos saltaron por doquier
Había una música extraña, que sonaba a salsa incompleta,
Dos o tres dispositivos estaban atrofiados
Sonó Electric Light Orchestra: Don't
bring me down
En mi rebotaba Emmanuel, ese libro de verso que yo te leía, las cosas
comunes...
La seca al otro lado de la mesa
cantaba muy bien
Al final de la noche, pidieron las fotos sin abrigo, yo tenía las manos heladas, pero
ellas y sus rostros y sonrisas eran perfectas
Dolores internos
Una de sus primas se hirió el pie
al bajar el patio
Había una mujer de unos 37 años, a
quien identifiqué como la piernuda, que era la única con abrigo blanco, ella
estaba fascinada con El Triste, era la primera vez que la escuchaba
La casa estaba vacía, había un árbol de matazano y plantas
abandonadas
Me llegué a ella y le di un suave
abrazo y balbuceé una propuesta indecente
Su no prolongado, eximiendo un ¿cómo
le se ocurre?
Y ese te quiero mucho que no le
dije, que sobraba
Cuando salí busqué mi camiseta
Nayib de Bing y sentí el calorcito que necesitaba

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