Guacalchias, ruidosas y hablantinas guacalchias
Uno de mis sobrinos tiene ya dos años y me pidieron que consiguiera tres guacalchías para ayudarle por su falta de habla, yo le dije que antes mi prima debía estar de acuerdo pues no quería tener culpas a largo plazo. Mi hermano a los tres años era tartamudo. Mi madre le dio de comer guacalchias. Después no paraba de hablar, nos mareaba con sus continuos diálogos, incluso hablaba dormido. Era el vocero de la familia, hábilmente se comunicaba con todos y conocía de las noticias locales y familiares antes que cualquiera. Cuando yo alcance los catorce años usando una hondilla maté una de esas avecillas en la parte trasera de una construcción. Era mi hora de almuerzo, estaba ahí como ayudante de albañil en las vacaciones escolares de noviembre. Una antigua finca estaba siendo transformada en un colegio. Acostumbraba ir a la parte de atrás a buscar nísperos y marañones. Entonces las vi, unas cuatro o cinco, saltaban entre los arbustos, al principio no las distinguí. Usábamos hondilla...