Campo de engaños
Es un campo abierto, los Pinos han sido removidos, alguna vez fue un bosque denso, ahora son solo cincuenta árboles, no pasan los treinta metros de altura, parece un conglomerado de parroquianos un primero de enero en la misa de las seis de la mañana.
Hay señales de fuego y extensa ganadería, quizás antes de la creación del mundo, estos cerros ya los usaban los dioses para apacentar el ganado. El olor del anís, los helechos y las hojas de pino es inconfundible, tiene ese tono de madera, de ocote y hierbas, un olor de monte de montaña media, donde el fresco de la tarde se percibe a toda hora del día. Entremezclado con los Pinos, sobreviven los árboles de copinol. Las huellas del ganado están por doquier, hasta siento las garrapatas subirse en mi ropa cada vez que rozo la hierba.
Llegar a este punto fue extenuante, en cada paso me martillaba la conversación con ella. Era a principios de julio. Me había llamado, insistido en ver al doctor. Mi presión arterial se elevó a los cielos en esos días y ella se mostró muy preocupada. Pocas veces le sentí más sincera y esa fue una de ellas. ¿Qué nos sucedió?, ¿porqué súbitamente se convirtió en otra mujer?. ¿Qué hice?. Siempre me he consultado a mi mismo cuando las cosas se ponen mal. Considero que las personas cambian en reacción a mis actitudes. Ojala me equivoque. Me senté en el suelo calizo, había unos arbustos, unas sincuyas o anonas enanas, era la primera vez que las veía. No me la podía apartar del pensamiento. Feliz noche, gracias por su magia infinita, me decía cada vez al despedirnos.
Llegar a este punto fue extenuante, en cada paso me martillaba la conversación con ella. Era a principios de julio. Me había llamado, insistido en ver al doctor. Mi presión arterial se elevó a los cielos en esos días y ella se mostró muy preocupada. Pocas veces le sentí más sincera y esa fue una de ellas. ¿Qué nos sucedió?, ¿porqué súbitamente se convirtió en otra mujer?. ¿Qué hice?. Siempre me he consultado a mi mismo cuando las cosas se ponen mal. Considero que las personas cambian en reacción a mis actitudes. Ojala me equivoque. Me senté en el suelo calizo, había unos arbustos, unas sincuyas o anonas enanas, era la primera vez que las veía. No me la podía apartar del pensamiento. Feliz noche, gracias por su magia infinita, me decía cada vez al despedirnos.
Un sábado me envió un mensaje de texto: "hola señor no lo podré ver ahora pero le llamo mañana cuando termine lo de mi sobrino. Un abrazo". En ese momento no lo sabía. Pero cada vez que me enviaba un mensaje así era porque evitaba hablarme. Luego apagaba el teléfono y solo ella sabrá que hacia hasta que volvía aparecer, llamando y diciéndome "necesito verlo". Fue un modo cruel de como aprendí lo importante que es definir el que somos en una relación.
Aun no recuerdo como baje de esos cerros. Supongo que la decidía me llevo por la vaguada hasta llegar al auto. Desde abajo el paisaje no era tan desolador. Solo unos cuantos árboles en la cima.

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