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Mostrando entradas de enero, 2020

Semillas de sandía

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Estos días de enero, suaves y fríos, bañados de lunas rojas, me hacen recordar cuando yo partía fruta con suavidad, como se acaricia la espalda de una mujer. Ella, una señora joven y bella, amalgamaba mis canas. Éramos como colibríes buscando flores y colores. Entre las sábanas arrullaba sus pezones con la misma destreza que usaba para cortar melones. Departíamos sandías y fresas, sin faltar retirar las semillas con destreza. Siempre me ganaba en el póker y en cada duelo dejándome arañar las paredes del cielo. Evoco verla sentada con sus ojos de agua, zarcos como gatos egipcios, por esos dobleces y arrullos perdía el juicio. Escuchaba sus historias de niña en sus largas pláticas queriendo merecer su cariño, pero nunca navegamos por El Nilo, siempre me dejó en vilo. Ahora dicen que no la quise, más es posible que sea cierto, porque de tal amor tengo tal desconcierto que quizás todo fue un invento, menos el frío que ahora siento. Pasaje Italia, 23 de en...

Viuda negra

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Caíste al abismo siguiendo una muerte huérfana y diáfana La roca oscura se tragó tu luz, tus ojos quedaron perdidos con el último destello de los míos Pronto tu cabello se tiñó de rojo escarlata cubriendo tu cuerpo con un fragor viscoso Quedaste tendida sin rituales ni aromas, besando la fría roca que te recibía sin aviso ni forma Nosotros lloramos tu partida Te asomaste a la historia de dar la vida sin tomar una cruz Tus labios se guardaron el último beso y nos llegó el silencio como mudos testigos de tu caída Ahora duermes Natasha Romanoff y ya no te veremos reír ni llorar Otros vendrán de lejanos universos a seguir tus pasos y tus versos A salvarnos de nosotros mismos

Una niña de abril

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Ella recogía bolillos de sueños entre las nubes grises de abril. Con frecuencia olvidaba sus lentes en los paseos de domingo y encontraba un libro de esos de cuentos ingleses, que se lo regalaba a los gorriones supremos para mancillar verdades eternas. Reía de las fotos del pasado, de sus novios ateos, ahora santos devotos predicadores o miembros del clero. Cocinaba torrejas con la esperanza de casarse, tras años de espera fundó una empresa multimillonaria. Leía poemas de Irela Perea y se guardaba secretos perdidos, llorando un viejo amor. Corría en bicicleta, hacia yoga en la madrugada y se miraba lejos en las estrellas. Le era difícil ver volar a los pájaros y creer en sueños, le daba lo mismo la biblia o el talmud, era fiel devota del rabino Rabinovitz. Se revelaba contra todo aquello que nos programa, porque vivía despierta, libre de depresivos y estimulantes, más sin embargo tenía delirios de persecución. Reía como una niña cuan...

Flores en su jardín

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Deja la llave y un te quiero en el jardín.                                                Alejandro Filio Creamos un entorno de colores, todo en orden, bien recortado Deseamos jardines colgantes, cual si adoramos la Babilonia de Babel Globalizamos pétalos, hojas, corolas, colores, formas y adaptaciones Ese día, en Vallejo, encontré árboles de Jaingsu, flores de Guangdong y dientes de León Ella cultivaba cien especies en un metro cuadrado bajando la sierra del Bálsamo Los domingos nos sentábamos en un ladrillo, abonábamos y transplantábamos lirios, veraneras y besos Aprendió de su abuela, yo jardineaba sin oficio ni herencia Me contó que en la casa de su marido, le tomaba cuatro cigarros regar el jardín. Pero donde vivía, con uno le bastaba. El ritual incluía tirar las cabullas en la grama No sabía nada de abonos e insecticidas, ni usar ni...

La migración de los toroliegos

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Cada mes de agosto esperaba la llegada de los Toroliegos. Pájaros coludos de pecho blanco y alas rojas que se alimentan de los gusanos en los árboles de pepeto peludo. Aparecen después del veranillo de San Juan y se van antes del día de independencia. El Abuelo había sembrado la finca con variedades pacamara y bourbon en el buen clima de Ataco. Los árboles son la sombra que mantiene el buen clima del cultivo. Con la llegada del verano aparecen las cortadoras de San José El Sacare. Jóvenes chalatecas, blancas, de ojos de agua. Ellas duermen en las bodegas, en tablones de madera, entre sacos de manta y yute. Un día de noviembre llegó la revolución . Era flaca como un alfiler, de color chocolate oscuro, ojos verdes y mirada altiva. Sus orejas llenas de zarcillos . Su voz dulce, acentuada y envolvente. Sus palabras eran sonetos entre los cafetales No encajaba con esa gente de mirada perdida y voz ausente. Hablaba con su cuerpo, con sus labios resilentes al calor y al frío, a...

¿Porqué?

Quería pronunciar tu nombre en mitad de la noche Besaba un cuello terso y joven, pero no sabía cómo el tuyo Busque tus olores frutales, cítricos, ancestrales No escuche tus gemidos intensos Ni la pausa antes de llegar Tampoco la humedad espesa y ligera Me asalta la duda y el espanto de un sueño Pero me pregunto ¿Porqué tengo esos tatuajes en la espalda? ¿Y porque veo siluetas de ambos en la hamaca? 29 de marzo de 2017

Estacionamiento cinco

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Ahí en el estacionamiento cinco de Plaza Futura, después de observar los avances de la construcción de al lado, la noche que lavaste tu auto y que quedó impecable. Que a la salida del centro comercial recibiría esa lluvia de febrero que nos enjugó en agua cálida. Habíamos estado el final de la tarde de este miércoles veinte y dos de febrero, hablando de nosotros y tantas cosas, cuando al despedirnos como acostumbrábamos, con un abrazo cálido y corto, este se extendió dos o tres segundos más y sentí tu pecho intenso, entonces te dije “todas las veces que nos mandamos abrazos fuertes y ahora podemos hacerlo”. Te acercaste y me besaste la comisura del labio. Yo mire tus ojos. Me acerque y tu boca me recibió, suave, tierna. Luego me besaste, me asiste fuerte y tus labios me leían, recorrían los míos con denuedo y fuerza. Nuestras bocas se juntaron, inundamos nuestro aliento. La saliva en olas suaves iba y venía de tu playa a la mía, en un tsunami de ternura, exploración, exposición y...

Las aves que te habitan

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Siete colores. Pájaros que llevan el arco iris en sus plumas, viven en tu corazón Garzas morenas que al volar enternecen la mañana, se esconden en tus manos pintadas de rosa y pastel Caballeros, aves nocturnas que gritan cuando el ocaso llega, como un lamento de no verte Zambullidores, que se sumergen hasta alcanzar el aire que respiras Guardabarrancos que suenan en tus montañas, melodiosos violines como tu voz Colibríes que baten las alas en un ordenado frenesí cuando beso tus labios Gaviotas que atraviesan el mar de tus caderas Chorlitos que corren sobre las dunas de tu piel Aves zancudas de cuellos alargados y diáfanas miradas verde turquesa Todas las bandadas, gremios y conjuntos de especies aladas que te habitan, que te emergen, que te expresan Vivo, observo, contempló, disfruto Sufro 29 de marzo 2017

No puedo seguir escribiendo

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En el seno de Palas Atenea… El supremo gobierno representado en la Viceministra Handal inicia el evento dos horas después de lo programado Hay un selecto auditorio, los productores de ciencia en El Salvador A mis espaldas el Maestro Oro Sólido con tres licenciaturas, dos maestrías y cinco idiomas.  La cosa más grande de este país y ningún artículo científico publicado… Segunda época de Comunicaciones Científicas Una realidad bizarra Me encanta amarla Me encanta sentirla cerca de mí Me encanta estar a su lado, en frente, detrás Le propuse ir al baño, fumar un cigarro y luego irme. No sé cómo comenzó todo. Ella estaba en una silla a un metro de distancia. Al terminar mi cigarro me levante para despedirme y besarle antes de salir. Ella me abrazo y me besó en el cuello. La deje besarme y le correspondí con besos suaves en su lóbulo y en el cuello. No sabía cómo o cuánto tiempo debería seguir si estaba por irme. Solo me deje ir. La bese y me ...

Su ropa

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Recorría y buscaba posibles prendas femeninas, frunciendo el ceño como quien pregunta, el origen de las especies… ¡Las únicas que pueden dejar su ropa aquí son mis hermanas y mi hija! ¡Lo que quiero que dejes aquí es tu corazón no tu ropa! (con esa voz de líder republicano de la cámara baja, sin errores ni confusiones, suficiente con los discursos de Sánchez Cerén!!!) Y ella reía de mi tono, de las locuras y sus ojos brillaban Una vez aclarado el punto, me beso en el cuello. Más tarde se sentó como una flor de loto y me pidió un Amaretto con galletas La mañana siguiente se fue, l uego encontré su blusa de dormir y sus punteras.  Se las devolví un domingo de septiembre que se perdió Mil días después, una de sus punteras apareció escondida entre mis calcetines de navidad… 29 de marzo de 2017

Despedida

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Cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, se crea una noche de sangre, perfecta para un encuentro entre amantes. Ella era una dama culta y elegante, hija de un comerciante de Marsella. Llevaba un moño con una peineta de carey cubano, cubierta únicamente con un largo vestido de lino verde marroquí. Se conocieron en el Café des Deux Moulins . Él era alto y delgado, con una presunción de caballero inglés de Nueva Gales del Sur, crecido en la aventura y el romance entre bastidores del puerto. Le sentaba bien ese aire de Sir , de modales y buen gusto. Un marinero buscando un amor en otro puerto. Se encontraron en la posada a cien pasos de Palais Longchamp , un sitio aislado, gótico, enigmático, perfectamente discreto y acogedor. Sus encuentros rotaban la ternura y el frenesí como dos rostros de una moneda. Desde el principio a ella le encantó ese juego de inocencia y perversión. Las paredes cobrizas de la habitación se llenaban con las sombras de ambos en una ...

Un relato desde Antigua, la ciudad de dios

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En la Antigua Guatemala, los hijos de los hombres se guardan bajo tierra, en las catacumbas, entre las paredes de La Merced, en los atrios reposan los nichos sagrados, en los patios está enterrada la gente común. Se dice que los más cercanos al lugar santísimo son hijos de dios, quienes duermen en los de los jardines, son sus sobrinos. Hay cincuenta y cinco puertas al cielo y ninguna al infierno, aunque Mono Loco , Café No Sé y El Barrio son cada 31 de octubre la antesala. El frío de la montaña ligeramente llena el espíritu de paz y bien. La primera noche de esta peregrinación, vi pasar jóvenes de una cofradía, iban sonriendo por las calles de piedras con sus corbatas blancas, las faldas azules y llevando cirios apagados. Eran los últimos días de octubre, las nubes dejaban salir sus postreras lágrimas. El cielo lucía llano, sin soles ni estrellas. Parecía un domingo de ramos en una semana menor, los acólitos nos traían agua bendita en envases de vidrio India Pame amargas, ...