Flores en su jardín




Deja la llave y un te quiero en el jardín.
                                               Alejandro Filio
Creamos un entorno de colores, todo en orden, bien recortado

Deseamos jardines colgantes, cual si adoramos la Babilonia de Babel

Globalizamos pétalos, hojas, corolas, colores, formas y adaptaciones

Ese día, en Vallejo, encontré árboles de Jaingsu, flores de Guangdong y dientes de León

Ella cultivaba cien especies en un metro cuadrado bajando la sierra del Bálsamo

Los domingos nos sentábamos en un ladrillo, abonábamos y transplantábamos lirios, veraneras y besos

Aprendió de su abuela, yo jardineaba sin oficio ni herencia

Me contó que en la casa de su marido, le tomaba cuatro cigarros regar el jardín. Pero donde vivía, con uno le bastaba. El ritual incluía tirar las cabullas en la grama

No sabía nada de abonos e insecticidas, ni usar nim, tabaco o chile

Aún así quería convertir su casa en la casa de Noe, Noelia se llamaría

Yo fui una maleza silvestre que amaneció un día en su patio

Siempre me he muerto de frío, soy un ejemplar de zona tropicales cálidas

La temperatura al final de junio bajó a 14 grados. Twain fue un profeta.

Mientras tú pasaras pensando 23 días, ella hace giros circadianos

Esa mañana en el Black Bear como siempre pasaron Fedex, UPS, dos morenas en uniforme y la rubia en bicicleta llevaba el cabello corto

Las gaviotas de alas grises irradiaban el cielo celeste

Me pregunto si la única planta de gerbera que nació habrá florecido

Si pudiera le llevará un ramo de Silybum marianum, le quedarían muy bien

Y pensar que nadie vio la Habenaria medusa a la orilla del sendero



Oakland, California, 27 de Julio de 2017

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